1988-2008
Al ser despedido por su Ilustrísima, me refugié en la Iglesia del Calvario, en la capital, con Monseñor Efraín Hernández, su párroco y canciller de la Curia de Guatemala. Participé en la celebración de la Semana Santa, escapándo a la Semana en Escuintla, habiendo adelantado mi salida, después de la humillación de un inventario general. Al terminar la Semana Santa, Monseñor Efraín me ofreció el reemplazo durante un mes del Capellán del hospital de Amatitlán. Me encantó la estancia y la atención de las Hermanas de la Caridad. Me llevaba mi primera computadora, comprada con el dinero de un artículo en nuestra revista misionera Missionhurst. Gamalero contó por allí que me había robado el dinero para esa compra. Como el sacerdote de la Parroquia de mi nuevo nombramiento no salía todavía (Ciudad Real, Cristo Hermano), Monseñor Efraín me mandó en reemplazo otra vez en Santa Cruz Naranjo, en lugar de un compañero, Alberto Dedecker. En tres meses de presencia, bauticé, casé a más que Alberto, en 20 años, él. En efecto, era tal que todos huían en las parroquias vecinas para bautizar. Además le llené la caja, visité enfermos, organicé confirmaciones. Hoy día, la gente de Santa Cruz Naranjo sigue visitándome.
Al fin, llegó el día en qué el tremendo Pedro Crevits se dignó salir de Ciudad Real para poner su petate en la colonia de Venezuela. Me atreví opinar que no era necesario dividir la parroquia en dos. Me contestó con sumo disgusto: "Qué sabe Usted?".Se llevó TODO. Hasta las bombillas, a pesar del acuerdo dentro de la congregación que al salir de una parroquia, se dejan las cosas de la casa para el compañero que llega.

El tremendo Pedro Crevits, ex misionero de China.
Hasta me dejó deudas, el fregado. Nunca entendí porque tanta cólera en mi contra. Me imagino que por miedo: al tomar su lugar iba yo a conocer sus movidas no muy bonitas. Monseñor Efraín Hernández me vino a dar posesión de la parroquia un dos de octubre de 1988, sin la presencia del cura saliente notada, y con la observación escrita en el acta, "recibida sin nada". Ya había llegado un 29 de septiembre, día aniversario de la muerte de mi buen Leonardo Moerman. Descubrí que nuestro Pedro tenía particularidades con los novios que se iban a casar: para estar seguro de que el novio era "normal", le pedía mostrar su miembro "en acción". Algo de chiflado, el Padre. ¿No?
Cada año, se lanzó un nuevo proyecto. El primerito era el grupo juvenil "Nijov" de educación cristiana por el juego, inspirado del patronaje Don Bosco que fundé en Profondeville, Bélgica. Un grupo que tuvo sus alti-bajos pero que funciona a su modo hoy. Luego, abriendo otros proyectos, tuve que limitar mi presencia con ellos. Una hermana franciscana los asesora.
Enseguida abrimos la primera "comunidad de base" en Monte Carmelo dónde se organizo la celebración de la palabra cada domingo y la misa en la noche de los primeros domingos del mes. Llegamos así a tener 28 grupos entre los cuales 6 comunidades de base, 5 grupos juveniles, equipos de preparación a los sacramentos. El dispensario, la Asociación con sus servicios de cursos como la costura, la pastelería, la sastrería, la música (guitarra), los cursos de Belleza, la computación.
No crea que todo ha sido color de rosa. Montar todo aquello pacientemente significa enfrentarse a problemas a diario como el problema de liderazgo. O de responsabilidad de cada uno. Creo así terminar esa biografía de modo satisfactorio. Quedaría tal vez contarles una que otra cosita para ilustrar el conjunto.